El método Kratky de hidroponía, llamado así por su creador, el Dr. Bernard Kratky, ha revolucionado el espacio de la jardinería hidropónica. Este método simple, pasivo y sin electricidad, facilita el cultivo de tomates hidropónicos y muchas veces permite a las personas el ingreso al mundo de la jardinería hidropónica, demostrando ser no solo fácil y económico, sino también extremadamente productivo.
Para cultivar tomates con el método Kratky, no se necesitan sistemas sofisticados de cubo ni la instalación de tuberías de irrigación o electricidad. Solo se necesita un recipiente que pueda cubrirse y en el que se pueda colocar una planta.
Luego, la planta crecerá en nutrientes hidropónicos y proporcionará alimentos para la familia. Los resultados son impresionantes, como se demostró en un experimento que empleó contenedores de 65 litros hechos de plástico reciclado.
En este experimento, se usaron dos técnicas. En la primera, se cortó un agujero de 42 mm en la cubierta del contenedor y se colocó un plato lleno de medio de cultivo, como la fibra de coco, debajo del agujero. A medida que las raíces de la planta crecen, se expanden en el plato y luego se dirigen hacia el contenedor a medida que el nivel del agua baja.
La segunda técnica implicaba usar una canasta de malla de 150 mm llena de bolas de arcilla y colocarla en un agujero hecho en la tapa del contenedor. En ambos métodos, las plantas de tomate se plantaron directamente en los orificios de la tapa.
Al cabo de dos meses, los resultados fueron sorprendentes. Las plantas de tomate cultivadas con el método Kratky habían florecido y fructificado en ese corto tiempo. Además, se observó que la cantidad de agua y nutrientes utilizados variaba en función del tipo de planta y la técnica utilizada.
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